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sísifo

El beso... la cara y la cruz

El beso... la cara y la cruz

Hoy he descubierto que es el aniversario del nacimiento de Munch, y, como mi cerebro tiene estos recovecos, he recordado otro cuadro (no el del grito, que es evidente que me encanta y me impresiona), sino el del beso… y de ahí, no me preguntéis por qué, se me ha ocurrido pensar en la cara y la cruz del amor…

El amor es algo harto complicado: Tengo la sensación de que cuando queremos a alguien pensamos que sólo por el hecho de que eso es lo que sentimos no puede ser que le hagamos daño, y por consiguiente somos más crueles todavía.

Estos días hablaba con una persona a quien quise mucho en una época que ahora me parece estar instalada en la prehistoria… y me daba cuenta de que el amor, además de ser ciego, debe ser sordo… porque no nos permite escuchar lo que el otro nos dice, y cómo nos grita que seamos más cuidadosos.

Claro: cuando estamos enamorados todo nos parece de color de rosa… mientras dura esa sensación pensamos que el otro es lo mejor que nos ha pasado en la vida e intentamos esforzarnos todo lo posible por ser las mejores personas de la faz de la tierra. De pronto, nos convertimos en los super-héroes de la felicidad y la vamos derramando por allí por donde pasamos.

Pero, en cuanto empezamos a poner de nuevo los pies en el suelo, vamos dejando de hacer esfuerzos y eso lo vamos cambiando por una sensación de "al fin y al cabo, debería quererme como soy… así que… ¿para qué hacer esfuerzos?" Y nos dejamos por el camino el ver que, ¡claro que le gustamos como somos!, pero… ¿no sería mejor hacérselo un poco más fácil?

Pensamos que el amor durará toda la eternidad… ¡Y ojalá fuera así! Conozco parejas (lamentablemente son pocas) que parece que se hayan querido desde tiempo antes de nacer y que, muchas generaciones después de ellos, seguirán queriéndose…. (por cierto, si alguno de ellos lee esto, le doy mi más sincera enhorabuena… sois mis héroes, ¡de verdad!).

Pero lo peor viene cuando ese amor, del que nosotros habíamos pensado que duraría toda la vida, empieza a desvanecerse … Cuando dejamos de querernos, esa sensación de "debería quererme tal como soy" pasa a ser "si antes me querías tal como soy, ahora acepta que no voy a cambiar"… y, no es que hagamos esfuerzos por hacerle la vida imposible (en el mejor de los casos), sino que, simplemente, no tenemos reparos en mostrar nuestro lado más crudo.

No sé, igual sólo me ocurre a mí, pero tengo la sensación de que en las rupturas, cuando son traumáticas, nos dejamos algo importante…

Y eso es lo que siento hoy: la facilidad con la que el dolor provoca que podamos hacerle daño a gente a la que hemos querido (y que, por tanto, nos guste o no, seguimos queriendo).

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7 comentarios

lulu -

Puede que si Don Pablos.

Don Pablos -

Bueno, en estos temas soy tan pasional como el que más. Sin embargo la respuesta que te di, nace de mi parte más empirista. Biológicamente seguro que el sexo tiene mucho que ver, y es capaz de somatizar muchas cosas.

sis -

Creo, Lulu, que en mi blog pretendo más reflexionar sobre cosas que decir verdades... a menudo los sentimientos son según los tiene. Pero te agradezco que leas lo que cuento.
Este último comentario me salió de lo más profundo del corazón.

lulu de noche -

Sisifo, te sigo hace un tiempo, por primera vez en este comentario creo que has dicho muchas verdades palpables

sísifo -

Yo no estoy de acuerdo. Quizá porque soy/siento diferente, pero creo que el interés sexual no decae sin motivo, y lo que crees que es una causa es, en realidad, una consecuecia: las relaciones, como las plantas, no sólo se tienen que regar, sino que se les tiene que hablar, comprenderlas, darles luz, darles cariño… en definitiva, lo que cualquier ser vivo necesita. A menudo eso desaparece y nosotros lo confundimos con pérdida del apetito.
Quizá la paciencia que dicen que tienen los que mantienen relaciones largas (lo que, lamentablemente, no es mi caso) sea eso precisamente. Si uno deja de cuidar al otro, el otro siente que ya no existe la energía del principio… y la relación poco a poco se muere como una planta sin luz.
Siempre he pensado que, en una relación, se tiene que tener claro una cosa fundamental: si se quiere compartir toda la vida con la otra persona. Y si es así (y es la persona adecuada, claro), se debe apostar por esa relación; lo que supone no dejar perder esa chispa sin la cual dos personas no son pareja sino amigos. El problema es que la frontera no siempre está clara, ni uno en disposición de estar atento para no caer en el otro lado… y eso es como el lado oscuro de la fuerza: una vez que has traspasado es complicado volver, si no recuerdas aquello que te hizo sentir y que quizá con el tiempo has perdido.
Es una consecuencia… muchas veces de que la pareja no era la adecuada y, si lo era, de que no fuimos capaces de darle lo mejor de nosotros………….
Por otro lado, llámame idealista si quieres, pero no quiero pensar que la vida en pareja se reduce estrictamente a algo sexual (aunque no le resto la importancia que seguro tiene)…. por lo que creo que no es privarse de libertad, sino compartirla con el otro. Yo, cuando tengo pareja, me siento igual de libre. No en cuanto a la fidelidad, sino en todos los demás aspectos de la vida en los que yo necesito sentirme libre. A mi la fidelidad no me resta independencia, sino que, al contrario, quizá me la otorga de otro modo. Si no se siente así, quizá si que se plantea muy difícil tener una relación.

Don Pablos -

Por tu última frase: quien bien te quiere te hará llorar.
Aunque en esas situaciones, me temo que lo que sucede es que cuando el interés sexual decae, este deja de mantener la infraestructura necesaria para privarnos un poco de nuestra libertad, y compartir nuestra vida.

Francesca -

Bienvenida. al mundo blog
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