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Fin de año... ¡qué época más extraña!

En general, las Navidades siempre me han sido un tanto ajenas... bueno, creo que ese "siempre" va desde que dejé de creer en los reyes magos, hasta que hemos empezado a compartir las Navidades con las sobrinas, que aún creen en la magia... creo que eso me ha hecho recuperar el gusto por creer que todo es posible. Pero, esa es otra historia.

La cuestión es que ayer, compartiendo una cena con unas amigas, me di cuenta, tras varios mensajes de móvil, de algo extraño: Yo siempre había dividido a las personas que conocía en dos categorías: amigos y conocidos... pero desde ayer empiezo a plantearme que debe haber otra categoría intermedia. Porque yo siempre he dicho (supongo que como todo el mundo) que los amigos se cuentan con los dedos de una mano... o quizá con los de las dos (si uno es afortunado), pero no mucho más. Y pensaba que el resto eran conocidos: personas que encuentras en la vida, que conoces pero no mucho.

Sin embargo, ayer caí en la cuenta de que muchas de las personas que me mandaban sus buenos augurios para el 2007 no las puedo considerar amigos, pero tampoco son simples conocidos... son gente que me aprecia (lo cual, también debo decirlo, me hizo muy feliz ayer), pero que nunca he tenido ocasión de conocer realmente. Personas que he conocido en el trabajo, o a través de otras personas conocidas, gente con quien quizá no he compartido demasiadas cosas y que por ello no han llegado a ser "amigos", pero que me desean buenas cosas para el año que viene, y eso significa que son algo más que conocidos en mi vida.

Si, también tengo en cuenta la afición que estamos cogiendo de hacer cadenas, que en Navidad pasa del simple fordward para convertirse en sms... pero hay que tener algo en cuenta: ya los mails tan criticados (también por mí) de las cadenas famosas, tienen algo que habría de valorarse, y es que es el modo que la gente ha encontrado para decirse unos a otros que se acuerdan de ellos, que aunque no compartamos nuestras ajetreadas vidas con todos los que quisiéramos, estamos ahí unos para otros. Y eso no me parece tan desdeñable como a menudo nos pueda parecer.

Pero, cuando se trata de un sms, se vuelve incluso más personal. Sí, de acuerdo, no deja de ser una cadena en la que uno recibe un mensaje que le gusta y lo reenvía a decenas de personas... pero... ayer decidí que no se le podía quitar todo el valor por ello... hemos encontrado una forma extraña de dar un abrazo a alguien que está lejos... y, aunque ese abrazo no siempre sea sincero, no podemos meter a todos en el mismo saco, ¿no?

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