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13,99 euros. Frédéric Beigbeder

"Todo es provisional: el amor, el arte, el planeta Tierra, vosotros, yo. La muerte es algo tan ineludible que pilla a todo el mundo por sorpresa. ¿Cómo saber si este día no será el último? Creemos tener tiempo. Y luego, de repente, ya está, nos ahogamos, fin del tiempo reglamentario. La muerte es la única cita que no está anotada en nuestra agenda." Frédédic Beigbeder
¿Nos planteamos seriamente el hecho de la muerte? Ciertamente, como escuché el otro día, la muerte es el precio que pagamos por vivir. Pero creo que no somos lo suficientemente conscientes de que hoy respiramos, comemos, etc... y quizá mañana no.
No es que sea partidaria del Carpe Diem, pero a menudo sí que me planteo que no gozamos de la vida lo suficiente como para que, en el "juicio final", salgamos absueltos de nosotros mismos pudiendo determinar que realmente vivimos.
Puede que nos engañemos internamente pensando que la vida va a durar siempre... y que, aunque sepamos que es mentira, nos droguemos con esa falacia a fin de no tener que pensar mucho más en nada... ¿Es más tranquila nuestra existencia si olvidamos que somos seres finitos?
Yo no digo que nos ahoguemos en la visión del fin, dado que eso provocaría a cualquiera una gran depresión. Pero, por otro lado, vivir como si siempre nos quedara tiempo para todo... uf... ¡qué ejemplo de ineficacia!
El hecho de ser atea, me permite no creer en que haya algún momento después de la muerte en el que tenga que rendir cuentas. Eso es siempre un alivio... pero, entonces, no puedo entender qué es lo que piensan aquellos en que sí creen en otra vida... ¿es esa expectativa lo que les permite derrochar esta? Puede que si están convencidos de que existe una vida eterna, puedan hacer con esta cualquier cosa, dado que sería algo así como un menú degustación, ¡aún les faltaría la gran comilona! Pero si no hay nada más que esto: ¿por qué trabajar tanto para comprar tanto para gastar tanto para tanto-tanto-tanto? ¿No sería mucho más razonable simplemente trabajar lo justo para poder Vivir? Y digo Vivir (con mayúsculas), porque creo que los millones de trabajadores explotados de este mundo lo que hacemos es vivir... con mini-minúsculas... vivir en el tiempo que nos deja el trabajo, el descanso de después de trabajar, y la amargura de saber que tenemos que volver al tajo el lunes...
¡CARPE DÍEM!!!
Cosas que no pasan

"Podría. Jamás llegaremos a comprender el significado de esta frase. Porque en todos los momentos de nuestra vida existen cosas que podrían haber sucedido y terminaron no sucediendo. Existen instantes mágicos que van pasando inadvertidos y, de repente, la mano del destino cambia nuestro universo." A orillas del río Piedra me senté y lloré. Paulo Coelho.
Te echo de menos. Pero es un sentimiento que no me puedo permitir: No estás, ¿Para qué serviría la nostalgia?
Qué triste, esto de los sentimientos. Siempre nos duelen por la esperanza o por la pérdida. Triste historia, la del corazón humano, que nunca deja de adolecer de algo...
El pasado o el futuro siempre parecen estar ahí para destrozarnos el presente. Para que siempre recordemos que nos caímos y que volveremos a hacerlo. Que sufrimos en el pasado y sufriremos en el futuro...
La vida es un gran absurdo... un gran absurdo que nos lleva siempre a ninguna parte...
volver...

Es curioso la importancia que tiene el lugar donde vives.
Cuando me fui de Mataró, pensaba que eso no tenía relevancia. Uno es de donde está a gusto, pensaba... y, ciertamente, podía crear un mundo nuevo en una ciudad diferente; no tenía que vivir siempre en el mismo lugar.
Al fin y al cabo, estamos en la "aldea global", donde el mundo se nos queda pequeño a todas luces...
Sin embargo, con el tiempo me he dado cuenta de la importancia que tiene para mi vivir en un sitio reconocible como un hogar. Salir a la calle y sentir que esas calles te pertenecen, que la ciudad te acoge.
Sé que buena parte de eso es un sentimiento subjetivo y que, si uno no lo lleva dentro, nunca se sentirá parte de nada. Pero hay otro ingrediente que yo desconocía y del que estoy aprendiendo a disfrutar desde hace bien poco.
Es cierto: Mataró no es la mejor ciudad del mundo, ni mi barrio el más glamuroso... pero son "míos".
También es cierto que a muchos de los que les he dicho que vuelvo deben pensar que estoy loca, cuando lo que ellos quisieran es huir bien lejos... pero ya he comentado que es un aspecto subjetivo que uno debe conocer y valorar (y que no siempre se tiene). De hecho, a mí misma cuando dije de irme, nadie me habría convencido de que buscara algo en mi ciudad natal.
Con el tiempo me doy cuenta de que, aunque uno quiera marcharse lejos de sus problemas y sus pasados, éstos vuelven. Y alejarse nunca es un buen remedio para mejorar. Puede que la mejor manera de enfrentarse al pasado es esa: volver, mirarlo a la cara y decirle que ya no está, que ahora nos preocupa el presente, y que el pasado, por mucho que nos atemorice o que nos amedrente, ya no va a volver. Y que lo que tenemos que hacer es esforzarnos por hacer que nuestro futuro se aleje en lo más posible de ese pasado que nos asusta. Hacer que el futuro sea aquel jardín que todos deseamos. Y darnos cuenta de que el futuro tampoco es, ni será nada. Hoy debemos hacer algo para que mañana nos guste.
Y yo ya he puesto la primera piedra: vuelvo a Mataró. A la ciudad que me vio nacer, que vio cómo me convertía en una adolescente insegura que luchaba por conseguir hacerse un lugar en el mundo... ciudad que vio como me iba hacia otro lugar sin reprocharme nada, sabiendo que necesitaba mi espacio para desarrollarme y crecer, para alejarme de aquella adolescente y crearme un "yo" a la medida de mí misma.
Puede que ahora no me asuste tanto volver porque realmente me he hecho la persona que siempre quise ser. Con mis defectos, claro, ¡como todo el mundo!, pero esa persona, al fin, que me gusta más de la que era cuando me fui.
Vuelvo renovada, con energías nuevas y grandes esperanzas de hacer de Mataró, por fin, mi ciudad, mi patria y mi lugar... de encontrar ese hueco que me pertenece en el mundo y que nunca tuve fuerzas para reivindicar. Ese hueco donde sé que me espera mi felicidad.
Si Peter Pan viniera...

Ismael Serrano - Introducción a "Si Peter Pan viniera", del disco ‘Básico'
Uno de los finales más tristes de toda la literatura universal es el final de Peter Pan:
El tiempo ha pasado y Wendy es toda una mujer.
Tiene una hija hermosa, tan hermosa como lo era ella la primera vez que pisó Nunca Jamás de la mano de Peter Pan.
Wendy acaba de acostar a su niña.
La habitación está a oscuras. De repente se abren las ventanas de par en par.
Contra el cielo estrellado se recorta la figura de Peter Pan.
- Wendy, vine a por ti. Es el tiempo de la limpieza de la primavera.
Tienes que cuidar de mí y de los niños perdidos.
Pero Wendy le confiesa que se ha olvidado de volar.
- No malgastes en mí el polvo de las alas de las hadas - le dice.
Peter Pan, que aún es un niño, no entiende nada.
Wendy le dice: - Encenderé la luz para que comprendas
Y por primera vez en su vida, que nosotros sepamos, Peter Pan tiene miedo.
Y sólo acierta a decir: - No enciendas la luz.
Esta noche encenderemos la luz, con la certeza de que si Peter Pan viene a buscarnos podremos sostenerle la mirada sin darle un susto de muerte.
Si Peter Pan viene a buscarles, no lo duden, miren su cara. Y emprendan esa urgente huida.
Y que no me entere yo que se marchan sin nosotros.
Sueños

¿Alguien sabe realmente para qué sirven los sueños?
Cierto es que los expertos desde hace muchos años analizan esa pregunta a la que han contestado con mil teorías... pero nadie parece conocer realmente la respuesta.
Esta noche, yo he tenido, más que un sueño, una pesadilla. De esas horribles y angustiantes. Lo que recuerdo con más claridad es que me he despertado llorando como una niña. Y, claro, cuando te pasa algo así, no tienes más que plantearte qué función pueden tener en la vida de uno esas películas que nos montamos mientras dormimos.
Yo, de adolescente, había leído alguno de esos libros de interpretación de los sueños. Pero creo que me daban más miedo esos libros que mis propias ensoñaciones. Todo parecía oscuro y terrible en ese tipo de lecturas. Siempre parecían esconder misterios extraños, de modo que supongo que un día me olvidé de preguntarme por su sentido.
Pero, en el fondo, siempre me ha intrigado. Cierto es que hay noches que por si solas ya tienen su explicación: noches de intranquilidad, o de tristeza, o de cualquier otro sentimiento negativo, que pueden provocar por sí solas un sueño extraño. Pero, el resto de noches, ¿qué pasa por ahí arriba?
Yo a veces imagino que vivimos dos vidas, una de día y la otra dándole la vuelta, como si soñáramos lo que creemos que vivimos. Supongo que no es original porque me resulta una idea bastante tópica. Pero... ¿el hombre es lo que es porque sueña? ¿Si no soñáramos de noche, sabríamos hacerlo de día?
Puede que nuestro cerebro necesite desconectar de sí mismo, y sea él el que se inventa todo eso por una simple urgencia por escapar de sí mismo. El cerebro, que siempre se ve tan serio y racional, necesita una aventura de vez en cuando, y se monta historias fantásticas, que le alejen de su normalidad y su realidad, para poder vivir otras vidas. Ya lo dijo Éluard: "Hay otros mundos, pero están en éste". Y quizá, como algún precio tenía que pagar, algunas veces le sale una historia rebelde que toma las riendas de su propia narrativa y se vuelve una película de miedo que atormenta a nuestro pobre cerebro... tanto que se despierta aterrado y, para no quedarse sólo con ese dolor, lo comparte con nosotros, con nuestra conciencia...
Sea como fuere, "la vida es sueño, y los sueños sueños son".
