Se muestran los artículos pertenecientes a Junio de 2007.
decisiones

¿Qué pasa cuando echas de menos a alguien y no se lo puedes decir? ¿Qué pasa cuando ves pasar un futuro perfecto por delante de tus ojos y lo pierdes? ¿Qué podría pasar si intentaras que ese futuro fuera el presente y no funcionara?
La vida es complicada. Las decisiones hacen de la vida algo realmente complicado.
Aquel que dice que la vida no es complicada y somos nosotros quienes nos la complicamos está olvidando que las decisiones las tomamos nosotros, y esas decisiones hacen de nosotros una vida, feliz o no, una posibilidad única entre todas las que hubiera. Tenemos a cada paso una posibilidad que escoger, y cada una de ellas va formando una partida de ajedrez... esa partida es la única que tenemos hasta que matan al rey y dejamos de respirar...
¿Por qué nos cuesta tanto decidirnos? ¿Por qué a veces tenemos delante el camino que queremos seguir y escogemos otro? ¿Por qué el miedo nos puede llevar a alejarnos de aquello que queremos por encima de todo en esta vida? Cuando una mirada se encuentra con otra todo el mundo se para alrededor. Pero, aunque nos demos cuenta de eso, no hacemos nada y lo dejamos pasar... pero esos momentos no vuelven si nosotros los rechazamos... Las decisiones lo hacen todo, pero a menudo decidimos mal.
Hoy he escuchado: "A menudo, la felicidad está en las cosas que no planeas, en las que no ves venir". Puede que debamos dejarnos de decisiones, y dejemos que las cosas que nos pasan se adueñen de nuestra vida. Dejando que los acontecimientos que nos han cambiado sigan cambiándonos para que, con suerte, encontremos la felicidad al final del camino.
Entre Nietzsche y Dios, me quedo con Nietzsche
Ayer vinieron un par de mormones a predicar a mi casa.
Cuando estaba en Badalona nunca abría la puerta, porque nunca venía nadie a verme... estaba demasiado lejos. Pero ahora, en Mataró, con la familia cerca, siempre pienso que pueden ser visitas.
Así que abrí confiada y me encontré con dos chicos encorbatados.
No recuerdo cómo empezó la conversación. Sí recuerdo que les dije que yo no creía en Dios. Así que uno, el "portavoz", me dijo que él al principio tampoco, pero que El libro del Mormón y la Biblia le habían ayudado a encontrar la fe.
Así que yo les dije que yo no quería encontrarla. Simplemente, no creo. Pero parece que tenía un día especialmente comunicativo, de modo que decidí explicarles los antecedentes. Les conté que mis padres son creyentes, y que ellos encuentran sus respuestas en Dios y en la Biblia, y que yo había ido muchos años a catequesis, pero que mis preguntas no se resolvían con Dios.
Y lo curioso de todo esto fue su respuesta, en forma de pregunta. Me preguntó si había sufrido algún acontecimiento traumático, algún suceso que me hubiera hecho perder la fe...
Me resultó chocante. ¡Me dio la sensación de que me estaba preguntando si me había dado un golpe en la cabeza!
Así que, viendo que a lo único que me iba a conducir la charla era a más charla, les acabé diciendo: "Sabes qué pasa, que entre Nietzsche y Dios, me quedo con Nietzsche."
Eso fue fulminante y definitivo. Se fueron sin apenas mediar dos palabras más.
Me hicieron recordar que, hace unos años, un conocido me decía que yo era poco menos que una minusválida moral porque Dios no me había tocado con su gracia para que tuviera fe... Y desde entonces me dan mucha rabia los que quieren convencerme de que debo creer... Cierto es que este tipo de gente (los que van casa por casa) son un extremo. Me recuerdan a los vendedores de una empresa de servicios.
Yo no hago ningún esfuerzo por convencer a nadie de que debería ser existencialista. Es mi camino, y dejo que cada uno escoja el suyo. ¿Por qué el de la fe es siempre tan exclusivista?
¡Suerte que tengo otros amigos que creen en Dios y que me dejan creer en lo que a mí me dé la gana!! ¡De otro modo empezaría a pensar que ese Dios es un tipo un poco impresentable por tener ese tipo de representantes y comerciales!
