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Vivir para vivir
Últimamente me ha dado por pensar en la muerte. No en la mía, ni en la de nadie. Sólo en el concepto: la desaparición, el final, lo inevitable.
En general es algo sobre lo que no se piensa. De hecho, la sociedad en la que vivimos ha conseguido apartarla de nuestra mente y nuestra cotidianeidad... nos alejamos de los cementerios, y la envolvemos de un celofán de inexpresión e indiferencia, como si con ello fuera a desaparecer... como si con eso olvidáramos que somos nosotros los que tendremos que desaparecer algún día.
Pero ella sigue ahí, imperturbable, definitiva. Y eso me llevó a pensar en las despedidas. Cuando nos despedimos de alguien nunca pensamos que sea definitivo. Aunque sea alguien a quien sabemos (por el motivo que sea) que no volveremos a ver, siempre queda un "hasta luego" que lo decora con la sensación de un posible reencuentro. Pero a menudo la gente se va... para no volver...
Es una lástima que, como decía, nuestra sociedad destierre ese concepto y esa sensación. Puede que, si la viviéramos más cercana, si pensáramos que cualquier día de estos puede ser el último, también nos ayudara a vivir de otro modo la vida. Porque, como dice Serrat: "Sólo vale la pena vivir para vivir".
con el lirio en la mano

Hace un par de días me timaron. El cómo no viene a cuento. La cuestión es que se llevaron 40€ y mi tranquilidad; de pronto me di cuenta de que ya no puedo estar tranquila ni en mi casa. Que cualquiera puede venir, contarme una historia, que yo me la crea, y estafarme del modo que le parezca oportuno.
Entonces, me acordé de una expresión que siempre me ha gustado, sobre esa típica gente que "de buena, tonta", a la que algunos definen diciendo "va con el lirio en la mano". Y así me vi... con el lirio en la mano, cual niña que va a la comunión, y que cree en los Reyes Magos, en el Ratoncito Pérez y en que en el mundo todo se arregla con una sonrisa.
Y lo peor de todo es que, incluso así, no aprendo. ¿Qué tiene mi cerebro que le impide pensar mal de la gente, desconfiar de los desconocidos (e incluso de algunos conocidos que también se lo merecen)?
Debe ser por eso que me gusta tanto esa flor, el lirio: porque no tiene dobleces. Porque no es como la rosa, que tiene espinas, ni como el clavel, que tiene tantas capas que nunca sabes cómo llegar al fondo, ni como las margaritas, que tanto "me quiere, no me quiere" se han vuelto indecisas y un poco calvas...
